Mostrando las entradas con la etiqueta Guía práctica para la vida espiritual.. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Guía práctica para la vida espiritual.. Mostrar todas las entradas

domingo, 14 de febrero de 2010

La "Parousia".

"Su mirada cada vez es más Misericordiosa".


La eucaristía debe formarnos de una manera tal, que toda nuestra vida se convierta en la eucaristía, en el lugar en donde continuamente nos ofrecemos al Padre a través de Cristo.
Karl Rahner.

La "Parousia"

Aunque finalmente es mejor utilizar nuestras propias palabras, al principio no hay nada más útil que podamos hacer, que usar las palabras de alguien que tenga más experiencia que nosotros; quién mejor que el mismo Jesús y la oración que nos enseñó. Debiéramos empezar nuestra oración diaria con la suya, para luego con nuestras propias palabras tratar de adentrarnos en su oración, expresada del modo más perfecto en la última cena. Allí la oración y la acción más perfecta, se funde en una sola cosa. Este momento se repite eternamente en la eucaristía para que nosotros lo compartamos. Aunque no siempre podemos estar físicamente presentes para compartir los misterios sagrados cada día, podemos participar de ellos espiritualmente, tratando de dar a nuestra oración diaria una forma tan perfecta como podamos, a imitación de la suya.

He aquí una pequeña ayuda mnemotécnica que utilizo con este fin; ensáyala... tal vez pueda servirte. Toma la palabra griega "Parousia" utilizada para describir la llegada de un rey.

Cuando las Escrituras fueron traducidas al griego, se usó esta palabra para describir la triple llegada de Cristo: su primera llegada en la historia, su venida final en majestad, y en medio de estas dos, su venida continua en el misterio. San Pedro ve este tiempo, entre la primera llegada en la historia y la venida final en majestad, como un tiempo de arrepentimiento o un tiempo para volvernos constantemente y recibir al Cristo que de manera incesante viene a nosotros en el misterio, por medio del amor. Es por eso que la oración es tan importante, porque es el lugar en donde de manera ininterrumpida nos volvemos para recibirlo en nuestras vidas de modo que podamos ajustarnos perfectamente en la suya. Yo utilizo cada una de las letras de la palabra griega "Parousia" para recordar otras ocho sencillas palabras de origen latino.

Cada una de ellas es un recordatorio de ocho ingredientes esenciales para la oración, como se expresan en la eucaristía, y que deben caracterizar nuestra oración diaria. Las palabras son: professio (profesar), adoratio (adorar), reconcilio (reconciliarse), offero (Ofrecerse), unio (ser uno), sileo (estar en silencio), intercedo (interceder) y actio (actuar). Una por una, ellas nos ayudan a transformarnos en las más perfecta oración oración de Cristo, que representa todo lo que ha hecho, está haciendo y seguirá haciendo, para que "tengamos vida, y vida en abundancia".

jueves, 11 de febrero de 2010

Ora, no uses palabrerías.

"Su mirada cada vez es más Misericordiosa".


Ora, no uses palabrería.

Y al orar, no charlen mucho, como los gentiles,
que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados.
(Mt 6, 27)

Si nunca antes le hemos orado seriamente a Dios, excepto cuando hemos necesitado algo de Él, es comprensible que se difícil de empezar. Inevitablemente nuestros primeros intentos por entablar un tipo de “conversación” con Él pueden nacer más bien fríos, e incluso como un monólogo y no como un diálogo. No obstante, todo cambiará a su debido tiempo si estamos preparados para seguir tratando. Uno de nuestros problemas principales es que no conseguimos encontrar palabras, y antes de que sepamos qué es lo que ha sucedido, descubrimos que nuestra mente se ha inundado con muchas distracciones.

Por eso es que es importante apuntarle a ser tan sencillos y directos como sea posible en las palabras que usemos. Recordemos lo que Jesús enseñó, es decir, que Dios es nuestro Padre, y aún más, es nuestro Padre amoroso, esa es la razón por la que nos dijo que lo llamáramos Abbá, de manera que no hay necesidad de hablarle con frases elegantes ni con un lenguaje pomposo: “!Oh Dios! Te suplico en tú infinita bondad, concédele a éste tu humilde siervo…”, ya sabes a qué me refiero.
Recuerda que Jesús criticó severamente a los fariseos por hacer esto; debemos usar nuestras propias palabras cada vez que podamos.

Por su puesto, es natural que esto sea difícil en un principio; pero es así, siempre podemos comenzar utilizando las palabras de otra persona, es decir, sus oraciones, convirtiéndolas poco a poco en las nuestras. Sin embargo, es importante que nunca perdamos de vista el ideal, que es deshacerse de ellas tan pronto como se pueda, tan pronto como podamos usar nuestras propias palabras.

Una cosa es absolutamente necesaria desde el principio y es ser completamente honesto con Dios; al empezar a orar no necesitamos nada que no sea sincero. No olvides que Dios nos conoce hasta lo más profundo de nuestro interior, incluso antes de que abramos nuestros labios. Podemos conseguir lisonjear a los demás, pero no podemos burlarnos de Dios, aunque así lo intentemos. Si te sientes como una ciruela deshidratada debes decirlo, si sientes que preferirías estar sentado frente al televisor debes admitirlo y si estuvieras más dispuesto a leer la prensa o a ver una película de suspenso, para qué pretender lo contrario.

Las palabras no son tan difíciles de encontrar en una oración si tan sólo intentamos hablar sencilla y honestamente, y estamos preparados para admitir exactamente cómo nos sentimos desde el instante en que empezamos.

David Torkington.

lunes, 21 de diciembre de 2009

La pequeña trastienda.

"Su mirada cada vez es más Misericordiosa". (Richard Steven Q.C)


Debemos tener una pequeña trastienda,
sólo nuestra, que nadie más toque, en la que

establezcamos nuestra libertad verdadera y el
lugar de retiro y soledad por excelencia.


La libertad verdadera no significa ser "libres de", sino ser libres "para" la acción más importante en nuestras vidas, que es amar y experimentar ser amados. Jesús quería recibir y experimentar el amor de su Padre más que cualquier otra cosa, y luego quería brindar y compartir con otros lo que había recibido. Esto significaba que tenía que estructurar su vida de tal manera que pudiera tener acceso constante al amor que le proporcionara, siempre en mayor medida, lo que quería compartir con otros. Es por eso que de manera regular iba al templo y a la sinagoga con sus discípulos, y es por eso que, para tener espacios personales de oración más prolongados, a menudo se iba solo a lugares solitarios, al "cuarto interior", a las montañas y al huerto "donde acostumbraba orar". Sin embargo, adicionalmente a todo esto, necesitaba oración personal regular y diaria también, al igual que nosotros la necesitamos.

Era la costumbre de los judíos ortodoxos de ese entonces orar en las horas del día prescritas, de la misma forma que el día de hoy lo hacen los mulsumanes. Jesús habría hecho lo mismo y habría enseñado a sus discípulos a hacerlo también.

Además, les enseño cómo hacerlo de manera que pudieran evitar ese modo ostentoso que muchos de los fariseos tenían al orar en público, buscando llamar la atención. "Tú, en cambio, cuando vayas a orar entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensara".

Cuando los estilos de vida y los modelos laborales se modificaron durante siglos subsiguientes, los cristianos no pudieron ya observar esas horas prescritas que seguramente Jesús utilizó con sus discípulos, así que la práctica de la oración matutina y vespertina comenzó a ocupar el lugar de aquellas. Tristemente en los años recientes parece estar desapareciendo, al igual que la oración de acción de gracias antes y después de las comidas, que ahora, tan a menudo, tiene lugar frente a la televisión.

Es hora de empezar de nuevo montando esa trastienda que nos posibilite retirarnos cada mañana y cada tarde para encontrar allí la libertad interior que nos permita recibir y experimentar el mismísimo amor que inspiró a Jesús y que transformo cada cosa que hizo. Este amor nos cambiará como ninguna otra cosa lo puede hacer en la tierra, haciendonos más agradables y permitiendonos amar a aquellos que ya amamos más profundamente e incluso a aquellos que nunca antes hemos amado.

"Y vio Dios que todo lo que había hecho era bueno"

SU GRACIA DESCIENDA SOBRE NOSOTROS





jueves, 10 de diciembre de 2009

Es muy facil culpar a Dios. (Introducción)

Aunque la gente pide a gritos soluciones, se molesta cuando se le dice que la restauración de la sociedad debe venir del interior y no del exterior.
Schumacher

Introducción


El mal al cual hace referencia a diario en nuestros periódicos, o que vemos en las pantallas de la televisión, no es más que la proyección exterior del mal que se concibe y se engendra primero en el corazón y la mente del hombre.
Es por eso que cuando le preguntaron a santa Catalina de Siena cómo podían combatirse las miserias del mundo, respondió: “Lo que está mal en el mundo, soy yo”.

Es muy fácil culpar a Dios o preguntarse por qué no impide el mal cuando éste destroza nuestras vidas, o las vidas de los inocentes por quienes nada podemos hacer aparte de brindarles nuestra compasión. Pero la verdad de este asunto es que Dios está listo en todo momento para conquistar a cualquiera que esté abierto a recibir el amor que sólo Él puede entregar. Es justo este amor el que brinda la profunda paz interior prometida por Jesús la víspera de su muerte, para que pueda ser compartida con el mundo que, en ausencia de ella, estará siempre en guerra. No obstante, el amor no puede imponérsele a nadie que no haya optado libremente por recibirlo.

Si nos consume el odio o los celos, o estamos poseídos por el orgullo o el prejuicio, somos nosotros, no Dios, los responsables de destruir la paz y la armonía que Él quiere traer al mundo por medio nosotros.
Santa Catalina de Siena vio muy claramente lo que debía para permitir que Dios la convirtiera en la más grande política de la paz de su época: entrar al “Cuarto interior” para dedicar períodos de tiempo prolongados a la oración y así permitir que el amor de Dios la purificara de todo el mal que le impedía recibir la paz, que luego pudo compartir con todos los que estaban a su alrededor.

El mensaje es tan simple que requiere de la simplicidad de un niño para ver aquello de lo que los cínicos sólo logran burlarse; no estamos perdidos, podemos hacer algo para combatir el mal que vemos en el mundo que nos rodea, si tan solo estamos preparados para entrar, como santa Catalina, en el “cuarto interior”. Únicamente allí podemos volvernos seriamente hacia el único que puede brindarnos, a nosotros en primer lugar, aquello que prometió que daría al mundo, al que ahora decide servir por medio de nosotros.

“Que su Reino se establezca en donde antes reinaron el odio y la amargura”

“Y vio Dios que todo lo que había hecho era bueno”

Misericordia Divina

Misericordia Divina
A ti me confío

VIRGEN DE GUADALUPE (BASILICA EN MEXICO).

VIRGEN DE GUADALUPE (BASILICA EN MEXICO).
Ángeles de Nuestra Señora de Guadalupe.

Que te parece el Blog


Visitanos en Facebook (Ángeles de Nuestra Señora de Guadalupe)